MENSAJES

EL LIBRO Y LOS MENSAJES:

El libro titulado «A LOS SACERDOTES, HIJOS PREDILECTOS DE LA SANTÍSIMA VIRGEN», patrimonio del Movimiento Sacerdotal Mariano, contiene los mensajes que la Santísima Virgen María nos ha transmitido por medio el P. Gobbi a través de locuciones interiores, desde 1973 hasta nuestros días. Los ha recibido en fechas muy señaladas de cada año: Adviento, Navidad, fin de año, Pascua, Pentecostés y en las grandes fiestas del Señor y de la Virgen María. También cuando se celebra algún cenáculo importante y ante acontecimientos relevantes.

Aunque el título del libro puede sugerir que está dirigido únicamente a sacerdotes, en realidad es para todos los apóstoles del Movimiento Sacerdotal Mariano y su objetivo es ayudarnos a vivir la Consagración al Inmaculado Corazón de María.

MENSAJE "TESTAMENTO" DEL PADRE GOBBI

El mensaje del 18 de octubre de 1975  (¡Estén alegres!)  fue elegido por el Padre Gobbi antes de su muerte, para meditar el último cenáculo con su grupo de sacerdotes. Don Gobbi refirió que "en este mensaje está todo". En el Movimiento consideramos a ese mensaje "su testamento", y al LIBRO, su legado al Movimiento Sacerdotal Mariano.

 ¡ESTÉN ALEGRES!     

      (Mensaje del 18 de octubre de 1975. Fiesta de San Juan Evangelista.)                     "Te he elegido, hijo, por esta sencilla razón: porque eres el más pobre, el más pequeño, el más limitado. Humanamente el má despovisto de todo.

Te he elegido porque en tu vida mi Adversario había logrado ya cantar victoria. En tu existencia te he hecho vivir anticipadamente cuanto Yo misma haré en el momento de mi triunfo.

Mi Adversario creerá algún día cantar completa victoria: sobre el mundo, sobre la Iglesia, sobre las almas.

Solo entonces será cunado Yo intervenga - terrible, victoriosa- para que su derrota sea tanto mayor cuando más segura sea su certeza de haber vencido para siempre.

Cuanto se está preparando es algo tan grande, como jamás ha sucedido desde la creación del mundo: por eso ya todo ha sido predicho en la Biblia.

Les ha sido ya anunciada la terrible lucha entre Yo - "la Mujer vestida de Sol"- y el Dragón rojo, Satanás, que todavía logra seducir a muchos con el error del ateismo marxista. 

Les ha sido ya anunciada la lucha en los Ángeles y mis hijos contra los secuaces del Dragón, guiado por los ángeles rebeldes. Sobre todo les ha sido ya claramente anunciada mi completa victoria.

Ustedes, hijos míos, han sido llamados a vivir estos acontecimientos.

Es el momento en que ustedes deben saber esto, para prepararlos concienzudamente a la batalla. Es la hora en que comience a rebelarles parte de mi plan.

Ante todo es necesario que mi Enemigo tenga la impresión de haberlo conquistado todo, de tener ya todo en sus manos. Para ello le será permitido introducirse en el interior de mi Iglesia y logrará ofuscar el Santuario de Dios. Cosechará numerosas víctimas entre los Ministros del Santuario.

Este es, en verdad, el momento de las grandes caídas para mis hijos predilectos, para mis Sacerdotes. A algunos Satanás los acechará con el orgullo, a otros con la pasión de la carne, a otros con la duda, a otros con la incredulidad, a otros con el desaliento y la soledad.

¡Cuántos dudarán de mi Hijo y de Mí, y creerán que este es el fin para mi Iglesia!

Sacerdotes consagrados a mi Corazón Inmaculado, hijos predilectos que estoy reuniendo para esta gran batalla: la primera arma que deben usar es la confianza en Mí, es su más completo abandono.

Venzan la tentación del iedo, del desaliento, de la tristeza. La desconfianza paraliza su actividad y ello ayuda mucho a mi Adversario.

¡Manténgase serenos, estén alegres!

No es este el fin de mi Iglesia: se prepara el principio de su total y maravillosa renovación.

El Vicario de mi Hijo, por don mío, logra ya entender esto y, a pesar de su tristeza del momento presente, les invita a permanecer en la alegría.

¿En la alegría?, me preguntan sorprendidos.

sí, hijos míos, en la alegría de mi Corazón Inmaculado que a todos acoje. Aquí, en este Corazón de Madre, estará para ustedes el lugar de su paz, mientras afuera arreciará la más terrible tempestad.

Aún cuando hubieran quedado heridos, aún cuando hubieran caído con frecuencia, aún cuando hubieran dudado, aún cuando en ciertos momentos hubieran sido infieles, no se desalienten, porque Yo les amo.

cuanto más mi Adversario haya querido enconarse contra ustedes, tanto más grande será mi amor por ustedes.

Soy Madre y les amo aún más, hijos, porque me fueron arrebatados.

Y mi alegría es hacer de cada uno de ustedes, Sacerdotes predilectos de mi Corazón Inmaculado, hijos tan fortificados y fortalecidos, que ya nadie logrará arrancarlos de mi Hijo Jesús.

Por lo cual, estén contentos, vivan confiados, abandónense totalmente a Mí. Estén siempre en oración Conmigo.

El arma que yo usaré, hijos míos, para combartir y vencer en esta batalla, será su oración y su sufrimiento.

Entonces también ustedes deben estar, sí, en la Cruz Conmigo, y con mi Hijo Jesús, junto a la que su Madre, y Madre de ustedes.

Después Yo misma lo haré todo, porque Dios a dispuesto que esta sea mi hora: la mía y la suya, hijos consagrados a mi Corazón Inmaculado".