EL MSM

Fotografía en el atrio del Santuario del Amor Misericordioso, en Collevalenza, Italia, con los obispos y sacerdotes de todas partes del mundo del Movimiento Sacerdotal Mariano, que participaron en los Ejercicios Espirituales realizados del 23 al 29 de junio de 2019.

            ¿QUÉ ES EL MOVIMIENTO SACERDOTAL MARIANO?

La Virgen Maria hizo surgir el Movimiento Sacerdotal Mariano (MSM) en Fátima, el 8 de mayo de 1972 para prepararnos a todos a la Segunda Venida del Señor en Gloria. Sólo los que estén preparados podrán recibir al Señor que viene a instaurar su Reino en la tierra. La consagración a su Corazón Inmaculado es solicitada por la Virgen para que estemos preparados a este encuentro y para orar, interceder y reparar en favor de todos los que viven alejados de Dios, a fin de que también ellos puedan recibir al Señor que viene.

El M.S.M. es una pequeña semilla plantada por la Virgen en el jardín de la Iglesia. Muy pronto se ha hecho un gran árbol, que ha extendido sus ramas por todas partes del mundo.

Es una Obra de amor que el Corazón Inmaculado de María hace surgir hoy en la Iglesia, para ayudar a todos sus hijos a vivir con confianza y filial esperanza, los momentos dolorosos de la purificación que estamos viviendo.

En estos tiempos de graves peligros, la Madre de Dios y de la Iglesia se mueve sin descanso ni vacilaciones, para ayudar a todos sus hijos, sobre todo a los Sacerdotes, que son los hijos de su maternal predilección.

En esta Obra, como es natural, la Madre utilizan instrumentos para llevarla a cabo, y, de modo particular, ha escogido al P. Gobbi quien ha recibido a través de Locuciones Interiores muchos mensajes de la Virgen que se encuentran en el Libro " A los sacerdotes hijos predilectos de la Santísima Virgen"

Dice la Virgen en el Mensaje del 16 de julio 1973 "Te he elegido a ti, porque eres el instrumento menos apto; así nadie dirá que ésta es obra tuya. El Movimiento Sacerdotal Mariano debe ser sólo Obra mía. A través de tu debilidad manifestaré Yo mi fuerza; a través de tu nulidad manifestaré Yo mi poder"

Por tanto, el M.S.M. tiene como objetivo principal vivir la consagración al Corazón Inmaculado de María. Ella es la verdadera protagonista de su Movimiento y de nuestro encuentro con el Señor.

Para los Sacerdotes el consagrarse a María significa tomar mayor conciencia de su propia consagración hecha a Dios en el día del Santo Bautismo y el de la Ordenación sacerdotal. También todos los Religiosos y Seglares están llamados a consagrar su vida al Inmaculado Corazón para ser ayudados por Nuestra Madre del Cielo a vivir nuestra Vida de fe.

El M.S.M. se hace realidad, no en las cifras ni en la resonancia de los nombres, ni en la eficacia de la organización, sino en la medida en que escuchamos a la Virgen y secundamos la obra del Espíritu Santo, para alabanza de la Santísima Trinidad.

EL MOVIMIENTO TAMBIÉN ACOGE A LOS FIELES LAICOS

Fotografía en Collevalenza, Italia, del P. Don Luca Pescatori y Doña Rosamaría González Romero, Responsable General (Mundial) del Movimiento Sacerdotal Mariano y Responsable Nacional Laica de México, respectivamente. (Junio de 2019)

El  Movimiento también acoge a los laicos que representan  hoy día más del 90% de los participantes en el Movimiento. Los seglares tambien son llamados a consagrarse al  Corazón Inmaculado de María que es el seguro refugio que la Madre celestial nos ofrece a todos para protegernos y salvarnos, y para enseñarnos a amar y a servir.

El Corazón de la Virgen está abierto a todos sus hijos; sus brazos reúnen y unen entre sí a los Sacerdotes, Religiosos y seglares para una gran Obra de Oración, Intercesión y Reparación en favor de todos los hombres, especialmente de los más alejados de Dios. Ya lo pedía la Virgen en Fátima en el año 1917.

La invitación a Consagranos a su Corazón Inmaculado se realiza por parte de la Virgen María y debemos aceptar y vivir de buena gana esta invitación maternal.

El compromiso de una total consagración al Corazón Inmaculado de María nos ofrece un profundo sentido de confianza y de serenidad. El hecho de creer, en circunstancias concretas, que la Virgen está siempre a nuestro lado con el ansia de ayudarnos, mejor que lo que haría cualquier madre, nos da una gran sensación de seguridad, aún en medio de los sufrimientos personales y de las incertidumbres de los días que vivimos.

Se llega así a la médula del mensaje evangélico, o sea, a la fe en la Providencia de Dios, que nos lleva a acoger cualquier circunstancia de la vida con la filial confianza de los pequeños, que se abandonan completamente a su amor de Padre.

Asi, el pasado se confía a la infinita misericordia del Corazón de Jesús; el futuro se espera como un don de la Providencia, que nos llegará a través de las manos de la Medianera de todas las gracias; y el presente se vive con gozoso empeño, como niños, bajo la mirada de la Madre.